Cómo superar los prejuicios de acudir al psicológico

Buscando apoyo para la salud mental: cómo superar los prejuicios de acudir al psicológico

La salud mental es importante. Sin embargo, muchos no buscan ayuda. ¿Cuáles son algunas de las barreras psicológicas que nos impiden recibir atención y cómo las superamos? En la publicación de hoy, exploramos los conceptos erróneos que se tienen sobre la terapia y ofrecemos algunas ideas.

La salud mental es un problema común entre los adultos.

En una hoja informativa escrita por la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 264 millones de personas en todo el mundo experimentan depresión, mientras que se estima que 45 millones de personas padecen trastorno bipolar.1 En los Estados Unidos, por ejemplo, aproximadamente 1 de cada 4 adultos (18 años o más) tienen una afección de salud mental diagnosticable.

Sin embargo, a pesar de estas cifras extremadamente altas (excluyendo otros trastornos mentales), encontramos que menos de un tercio de las personas con problemas psicológicos no visitan a un profesional de la salud mental.3

Puede ser un estigma social. Puede ser miedo al tratamiento. Sin embargo, sea cual sea la causa, este colectivo no busca la ayuda que necesita y la calidad de vida comienza a empeorar.

En la publicación de hoy, echamos un vistazo a algunos obstáculos psicológicos (es decir, conceptos erróneos) que impiden que algunos den el siguiente paso y reciban la atención adecuada. ¡Vamos a empezar!

Concepto erróneo #1: “No soy débil. Puedo resolver esto por mi cuenta «.

Esta es una afirmación común hecha por muchas personas que están considerando la posibilidad de terapia. La creencia puede tener sus raíces en roles de género anticuados (por ejemplo, el llanto de los hombres socava su supuesto papel de «protectores») o en el mero miedo a la vulnerabilidad.

Sin embargo, este último, en particular, puede ser de mayor interés para nosotros.

La vulnerabilidad psicológica representa la desnudez de las emociones y los pensamientos, y la decisión previa de una persona de derribar los muros mentales metafóricos ante un completo extraño. Es una acción que, considerando todo, es comprensiblemente intimidante. Sin embargo, la elección de buscar ayuda y compartir ciertos aspectos no significa debilidad.

En cambio, la elección sustenta tanto el compromiso de una persona con el bienestar mental como la comprensión de las limitaciones. Si consultamos a un médico por un dolor físico en la pierna que nos dificulta realizar una acción de rutina diaria como caminar, ¿por qué debería ser diferente con los problemas mentales? La mente forma parte del cuerpo; no es una isla en un océano interminable. Debido a que la salud mental puede afectar la productividad, las relaciones sociales y la vida cotidiana, también requiere una atención de calidad.

Por último, los profesionales de la salud mental deben contribuir a cambiar el paradigma de la vulnerabilidad, la debilidad y la terapia. Tienen una tarea importante que esbozar, desde el principio, la importancia y los beneficios de recibir apoyo mental. Esto podría incluir mencionar los mecanismos de afrontamiento y los objetivos que se deben alcanzar durante las sesiones y detallar las diferencias entre la orientación imparcial de un especialista y el consejo subjetivo, a veces auto-motivado, de amigos o familiares.

Concepto erróneo #2: «Si no estoy loco, ¿por qué necesitaría terapia?»

Esta creencia errónea relaciona las sesiones de salud mental con la locura, o al menos cuando todos los demás recursos se han agotado. Sin embargo, la terapia no es en blanco y negro. No existe un solo tipo de paciente de salud mental.

Hay quienes necesitarán recibir ayuda con urgencia. Como en el caso de sufrir un trastornos de estrés postraumático (TEPT) o un episodio maníaco y requieren apoyo mental inmediato.

Sin embargo, la terapia también podría ser igualmente adecuada para aquellos con casos leves de problemas de salud mental.

A diferencia de los foros o libros de autoayuda que ofrecen información sobre un contexto particular, los terapeutas pueden aceptar una perspectiva imparcial pero crítica de ese mismo escenario. Pueden cuestionar las falacias en el pensamiento y proporcionar a quienes se someten a terapia herramientas y enfoques bien fundamentados para evitar que el problema empeore.

Desde la perspectiva de un profesional, no es raro animar a las personas (a través de un blog o en una sesión anterior) a identificar los signos o síntomas de advertencia y obtener ayuda. Estas acciones pueden representar una mentalidad orientada a la prevención y fomentar una salud mental más resiliente.

Concepto erróneo #3: «¿Básicamente quieres que le dé mis pensamientos y emociones a algún extraño? Paso. Puedo hacerlo gratis con amigos y no sentirme incómodo»

La desconfianza en la terapia puede originarse por desconocimiento.

Cuando visitamos a un médico o incluso a un fisioterapeuta, tenemos una necesidad razonable de evaluar las credenciales del especialista, leer reseñas escritas por otros pacientes y aprender más sobre los diferentes tipos de tratamientos. Es nuestra salud y queremos tener cierto control sobre su curso.

Sin embargo, dicho esto, para superar este último concepto erróneo, los terapeutas deben encontrar formas en las que puedan arrojar luz sobre su práctica clínica, conjuntos de habilidades, capacitación, beneficios del tratamiento, etc. y responder a las inquietudes o preguntas de los pacientes potenciales.

Cuando hacen esto, es más probable que aquellos con la posible necesidad de terapia tomen el teléfono y programen su primera cita.

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