Ansiedad y duelo

Cómo tratar a pacientes con ansiedad y dolor por duelo

Cómo tratar a pacientes con ansiedad y dolor por duelo después de la pandemia

Un escenario pospandémico: altas tasas de desempleo, economías fluctuantes, aumento continuo de casos y muertes pendientes. ¿Cuáles son los pasos básicos que los psicólogos pueden hacer para ayudar a quienes se enfrentan a estos tiempos desconocidos? Proporcionamos y exploramos algunos puntos de orientación para ayudarte a ti  y a tus pacientes a afianzarse hoy,  para tener una vida saludable mañana.

No quedan dudas sobre los efectos nocivos en los que hasta ahora ha incurrido la pandemia de COVID-19.

Las tasas de desempleo desestacionalizadas en EE.UU. se sitúan en el 10,2%, mientras que en los países europeos desarrollados, las cifras oscilan entre el 2,7% (Suiza) y el 20,8% (España). Se han registrado más de 730.000 muertes atribuidas al coronavirus según los informes más recientes del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades. Los niveles de estrés y ansiedad han aumentado en respuesta a la nube de incertidumbre y aislamiento que rodea a las cifras cada vez mayores de nuevos casos de infección.

Estas repercusiones afectarán a las personas no solo económicamente sino también psicológicamente. Por esa razón, para preparar a los terapeutas para las secuelas mentales de la pandemia, especialmente en casos de pérdida y duelo, hemos reunido algunas pautas para brindar apoyo adicional y mitigar el impacto desfavorable.

Ansiedad y duelo

Buscar fuentes de información confiables

Entre las redes sociales, los medios de comunicación, los expertos políticos y las autoridades sanitarias, la información sobre COVID-19 es abundante. Una de las mayores preocupaciones es establecer cuál es el criterio empleado para seleccionar cuáles son las fuentes de información de las personas afectadas. 

En este caso, es fundamental promover el uso de los canales de información oficiales, los cuales son proporcionados por los gobiernos locales, estatales y nacionales. Como primer paso, podrías ayudar a redirigir a tus pacientes a sitios web oficiales y animarles a contrastar la información que se les proporciona.

Y del mismo modo, se recomienda transmitir la gravedad de la sobrecarga de información. Algunos pueden tener la idea inexacta de que con información las 24 horas del día, los 7 días de la semana, estarán más preparados para manejar la situación. Sin embargo, demasiadas noticias pueden generar angustias innecesarias.

Diseña un plan pero introduce un sentido de normalidad

A medida que las personas regresen a los espacios de trabajo habituales y se relacionen con colegas y amigos, la preocupación constante de una posible infección seguirá presente en la mente de algunos.

Puedes ayudar con acciones que reduzcan la probabilidad de transmisión sin comprometer las conexiones de la relación o el bienestar general. Por ejemplo:

En casa:

  • Detallar la logística del hogar en caso de cuarentena o sospecha de contacto. ¿Quién hará las compras? ¿Quién cuidará de otros dependientes del hogar? ¿Dónde tendrían que permanecer los posiblemente infectados? Es importante no dejar ningún aspecto pendiente.
  • Respetar el espacio personas de cada miembro de la familia, y recordar que el tiempo de separación puede servir como una oportunidad para recargar pilas.
  • Para aquellos que tienen niños, se recomienda minimizarles el uso de tabletas o dispositivos electrónicos para encontrar momentos de unión / tiempo de conexión familiar.

En el trabajo:

  • Si es posible, preparar un plan que integre el teletrabajo y las tareas designadas para evitar interrupciones en el flujo de trabajo.
  • En momentos de decisiones de alto riesgo, expresar el hecho de que los niños (debido a los continuos cierres de escuelas) o las personas dependientes que se quedan en casa, pueden afectar la carga de trabajo y buscar planes de acción alternativos.
  • Continuar trabajando desde casa puede resultar abrumador para algunas personas. Se deberían establecer rutinas y plazos que eviten las superposiciones de la vida laboral y familiar, y fomenten el equilibrio para mejorar la cordura mental.

Cómo lidiar con el duelo por COVID-19

La dualidad entre la muerte y el hecho de que aún no ha finalizado la pandemia ha marcado el comienzo de una ola de sufrimiento y dolor para numerosas personas. Es importante destacar que el duelo no es una progresión lineal, sino una adaptación constante a las vicisitudes emocionales y psicológicas concomitantes.

Muchas personas han perdido a un ser querido por COVID-19. En la mayoría de los casos, muchas de esas mismas personas ni siquiera tuvieron la oportunidad de despedirse adecuadamente. Los estrictos protocolos hospitalarios impedían que familiares o amigos visitaran la habitación del paciente.

En respuesta, como terapeuta, puedes aprovechar las múltiples sesiones para llevar a los pacientes en medio del torbellino de emociones a un lugar donde la pérdida de un familiar o amigo no está anclada al pasado ni está olvidada. Más bien, hacerles ver la pérdida como una transfiguración y ayudarles a allanar un camino nuevo pero prometedor, por el cual la vida puede seguir adelante.

En las sesiones se recomienda abordar algunos de los siguientes temas:

  • Mantener una dieta sana y equilibrada.
  • Intentar regular los horarios de sueño para mitigar los efectos del insomnio.
  • Permitirse momentos de esparcimiento participando en actividades que desvíen la atención del dolor y alivien los pensamientos repetitivos. Debes advertir a los pacientes que eviten programas o sitios web relacionados con COVID-19.
  • Mantener lo más posible las rutinas diarias, e incluso tomar descansos. En algunos casos, las personas pueden querer «mantenerse ocupadas» para evitar enfrentar emociones más profundas.
  • Que eviten tomar decisiones importantes por el momento, ya que las emociones son altas y la capacidad de razonar es más débil de lo normal.
  • Que eviten caer en un abismo de preguntas que no brindan soluciones ni orientación.
  • Mantener la calma cuando surgen episodios de tristeza e intentar que tales episodios vengan seguidos por un impulso por querer mejorar el bienestar general.

En el mundo de la pospandémica, el miedo, la ansiedad y el dolor aumentarán. Las emociones son proporcionales en respuesta a una situación sin precedentes. Sin embargo, estas emociones no tienen por qué convertirse en un obstáculo para la vida de las personas. Tomar acciones como las mencionadas anteriormente, junto con sesiones de terapia en línea para minimizar el riesgo de transmisión, puede llevar a quienes más sufren a un estado de alivio y esperanza.

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